Construyendo

Tantas veces he pensado en el porque de una infinidad de cosas que ocurren en la vida… en mi vida; recuerdo que hace un par de años cuando recién estaba dejando atrás la etapa del colegio, pensaba en las noches acerca de lo que vendría después, la verdad es que no tengo idea si el universo de estudiantes ocupaba sus horas insomnio en temas como ese pero para mi siempre fue tan importante como angustiante.
No fue hace tanto tiempo pero por alguna razón cuando pienso en ello me parece tan lejano... con 18 años y una realmente precaria madurez intentaba ordenar mi cabeza con mucho esfuerzo y pocos resultados, tenia la esencia de la dirección que necesitaba darle a mi vida pero al tratar de llevar eso a la practica resultaba un enredo aun mayor.
Sabia que debía ser una persona de bien (mamá, no fueron en vano esas largas conversaciones con sabor a sermón… tampoco esas canas que hoy insiste en ocultar), los profesores más cercanos me hablaban de un futuro prometedor y los aranceles de las entidades educativas parecían no estar de acuerdo con ellos. Recuerdo perfecto esas largas horas de no entender absolutamente nada de lo que ocurría en el mundo real por estar en un lugar sin tiempo ni ubicación especifica pensando… ¿en el futuro?
Con el paso de los meses se fueron disipando las dudas e inevitablemente tuve un aterrizaje forzoso a la realidad, ahora sabia más cosas que antes pero la mayoría de ellas enemigas de mi “futuro prometedor”; a esas alturas estaba claro que la idea de estudiar y vivir felices para siempre se parecían bastante… eran mucho más difíciles de lograr de lo que suenan.
Debo confesar que llore muchas veces por esto… no se distinguir si fue por decepción o por impotencia, no dejaba de sentirme tan frustrada y lo peor es que no había nadie con quien hablar de eso, si bien estaba mi mamá de alguna forma el hecho de decirle las cosas que me estaban pasando podía causar que se creyera culpable… no podía arriesgarme a eso sabiendo que todo lo que soy se lo debo a Dios y a ella. Solo después de mucho tiempo logre entender como funciona esta sociedad, que para algunos es más difícil el camino y que el lamentarse a la larga solo nos quita tiempo valioso que podemos ocupar en acciones para llegar a esa lejana meta, desde ese momento seria mi problema el rumbo de mi vida.
Estoy hablando del 2005, hoy es 10 de Marzo del 2008 y es mi primer día de clases en el instituto, afortunadamente tuvo que pasar un par de años para esto, un par de años y también un par de experiencias, mucho esfuerzo y otro poco de madurez. No fue agradable ese tiempo pero de no ser así no tendría la visión con la que hoy cuento y tal vez esta batalla ganada no tendría el sabor que tiene. Ahora se viene un tiempo de dedicación y hasta sacrificio pero sin duda vale la pena… hay algo dentro de mi… ¿será orgullo?, no lo se pero se siente bien.
¿Que pretendo contando todo esto?... creo que es una prueba más de que aun sabiendo que en la vida nada es regalado, el esfuerzo y la perseverancia son los mejores aliados; no hay destino escrito para nadie… depende de cada uno.

3 comentarios:

Shagrath... dijo...

Yo tambien pase por lo mismo.. y aun me es dificil.. y si.. de ahora en adelante el tiempo sera tu enemigo.. y te tocara dedicarte mas..

Mucha suerte en tu segundo dia!...

Luly dijo...

Posupuesto que es orgullo!!!
Y con toda razón. No pocos jóvenes pasan por esa etapa de las preguntas y dudas sobre lo que vendrá... y en el fondo poco a poco la vida te va enseñando que lo que vendrá depende en gran parte de ti, de tu esfuerzo, del empeño y el amor que le pongas a todo lo que haces en la vida.
A muchos nos pintaron un futuro prometedor, y creo que es una forma importante de estimulo, sobretodo cuando tienes las capacidades, pero muchas veces en vez de vivir anhelando ese futuro prometedor, mira tu presente y sientete orgullosa de que tu presente está siendo muy prometedor y son promesas que te has hecho a ti misma y que poco a poco has ido cumpliendo.
Esa es la Cote Mier..!!!

Polo dijo...

Como experiencia personal debo decir que recién a mis 26 años comencé a vislumbrar lo que quería hacer con mi vida, o sea, desde hace rato tenía la idea de formar familia y ser feliz y tengo que seguir luchando por ello, pero el tema de la carrera que estudiar o el rumbo que tomar me demoró un buen tiempo en saberlo. Espero lograr mis metas en todo ámbito, así como tú te estás construyendo el tuyo. Soy un convencido de la libertas con que Dios nos creó y es con esa libertad con la que tenemos que tomar las decisiones correctas. Dios nos ayuda, pero la decisión final siempre es de nosotros y tú estás tomando una buena porque eso te está haciendo feliz.