La felicidad no es para todos?
Qué onda los perros?
Se han dado cuenta que en las noticias al menos una vez por semana figura una persona asesinada, herida o atacada de alguna manera por nuestro amigo fiel: el perro?Es un poco como la vida misma no?, a veces los amigos más fieles nos atacan, nos hieren… nos traicionan pero, a diferencia de los tan cuestionados caninos, cuando un fiel amigo nos causa dolor nadie lo juzga y la posibilidad de que pague por su error es mínima o inexistente, en cambio a un perro se le condena a muerte… por qué?, es decir, considerando que aquel “Pitbull” actúa por instinto y no tiene real conciencia de lo que está haciendo y de las consecuencia de dicho acto, será menos o más culpable de lo que es un ser humano que ataca totalmente en conocimiento de lo que hace?... siendo amigo o no.
No sé porque siento que todo esto de los perros en un reflejo de nosotros como sociedad o como humanidad, nuestra agresividad está en aumento y a pesar de que hoy se predica más acerca de la tolerancia, en comparación a tiempos pasados, seguimos tratando de que los otros sean como nosotros creemos es adecuado y de no ser de esa manera, imponemos a toda costa nuestro parecer. Por otra parte, esta competitividad que se respira es insana, no construye, el mundo laboral que conozco me ha hecho fría y como dice mi mamá, un poco de mi corazón se ha congelado… por qué?, porque entendí como funciona este sistema y si no sabes defenderte alguien pondrá su pié y no sólo te pisoteará, sino que de tener la oportunidad, lo pondrá en tu cuello y procurará darte muerte (metafóricamente hablando, supongo).
Estos animalitos “asesinos” no son tan distintos a nosotros y es más, creo que cada día nos asemejamos más, la pregunta es entonces… evolucionamos?
Otra vez Julia... un descubrimiento
Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste
de una tristeza apenas explicable
con palabras, y de una imperturbable
soledad, que por ti nace y existe.
Siempre de gris, mi corazón se viste:
polvo y humo, ceniza abominable,
y la envolvente bruma irrenunciable
que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.
Gris a mí alrededor. Contra mi mano
la nube espesa se va abriendo en vano
porque el fuego que soy, no está encendido
y hay niebla en lo que miro y lo que toco.
Ah, yo no sé... Tal vez te odio un poco
porque está gris, y llueve, y no has venido.